JUSTICIA CONTRA LOS NAZIS - CRÍTICA OPERATION FINALE
Operation Finale es un film basado en hecho reales, sincero, directo, interesante, reivindicativo, humano, nazi, judío, educativo, didáctico, militar, esperanzado, moralista, duro y justiciero. La premisa del guion ha sido otorgada por una fuerza imparable y arrolladora, que crea una inmersión y empatización instantánea devastadora; según se va desarrollando, la trama va creciendo exponencialmente. Además, el hecho de estar basada en una historia real, lo refuerza todo más, con un nuevo enfoque necesario: cambiando la perspectiva de desde dónde se narra la historia. La ejecución de la narrativa y la puesta en escena es increíblemente imponente y brillante. Consiguiendo capturar tu atención de forma muy temprana, por el hecho de que está protagonizada por el factor real y humano, elevando así la potencia; generando una brutal inmersión y empatización inmediata. Que cuanto más va transcurriendo el relato, más crece la implicación, desencadenando en una conversión extrema, causando que vivas la historia internamente, como un personaje más. Involucrándote tanto mental como emocionalmente, de un modo intenso y visceral. La hibridación de géneros es majestuosa, con una transición absolutamente impecable, que fusiona a la perfección: Comedia Funcional, Drama, Tragedia, Suspense, Thriller, Basado en una historia real, Reflexiva, Personal, Psicológica, Judía, Nazi, Acción, Histórica y Romance. El ritmo del guion es silenciosamente potente, cumpliendo las necesidades de cada secuencia, amplificando la inmersión y empatización, satisfaciendo las del espectador. Para crear un viaje emocional, humano, político y crudo.
La interpretación de Oscar
Isaac es jodidamente magistral, sencillamente pura. Captando con gran precisión
la esencia y matices del personaje, para transmitirlo de un modo tan real y
empático, que te identificas con su personaje al instante. Fortaleciendo y
aumentando la inmersión y empatización. Demostrando que controla la habilidad
de transmitir el mensaje con el lenguaje no verbal. Hay diferencia entre
conocer, controlar y dominar la habilidad. Solo existen dos actores que dominan
esta habilidad: Rebecca Ferguson y Denzel Washington, con una presencia que
llenan la pantalla sin abrir la boca; son Los Dioses de la Interpretación.
El rodaje empezó en
octubre de 2817, rodándose únicamente en Argentina. Se modificaron muchas
localizaciones reales, para que se adaptaran fielmente a la época de 1960. Los
equipos argentinos ayudaron muchísimo en cuanto a la ambientación (vestuario,
vehículos, utilería). Chris Weitz quiso evitar los tiroteos, para centrarse en
los enfrentamientos psicológicos. Weitz tiene una conexión personal con la
trama (su padre fue víctima de los nazis). Por lo que se ve, Chris Weitz eligió
a Nick Kroll, por la profundidad que le daría al personaje, y a Ben Kingsley
por su habilidad de humanizar a su personaje. El presupuesto ronda los 24
millones y la recaudación fue de 17,6 millones de dólares, porque hicieron un
estreno muy pequeño y solamente en Estados Unidos; pero llenaron 1818 salas de
cine. Weitz hizo una investigación exhaustiva sobre el caso real. Ben Kingsley durante
todo el rodaje llevo consigo una foto de su amigo: Elie Wieslel (superviviente
del Holocausto). Oscar Isaac se sumergió de lleno en su personaje (Peter
Malkin). La crítica fue radicalmente mixta, llegando a niveles extremos. El
nombre real de la operación que se muestra en el film fue: Operación Garibaldi.
Chris Weitz ha creado un
guion técnico elegante, inmersivo, sofisticado, que acompaña a la trama y ayuda
a seguir y comprender mucho mejor cada detalle de la historia. La dirección de
actores es sublime, en sintonía con el entorno y una simbiosis perfecta.
En resumen, si quieres ver como el pueblo judío hace justicia frente a los nazis, en una historia real, no te puedes perder: Operation Finale.
Nacho Stars: 7,44
Nacho Miret
Enlace Película: Operation Finale (Netflix)
Comentarios
Publicar un comentario