CÁNCER Y TOMAR DECISIONES CORRECTAS - CRÍTICA WE LIVE IN TIME


 We live in time es un film duro, revelador, crudo, sincero, directo, educativo, didáctico, íntimo, prometedor, diferentes, discontinuo, visceral, real, humano, sin censura e intenso. La premisa del guion está potenciada con una fuerza tan latente e inmensa, que crea una inmersión y empatización inmediata, abismal. Respaldado por una estructura que despierta interés, puesto que no sigue las pautas prestablecidas del guion. Además, tocando el tema tan real como el cáncer lo refuerza. La ejecución de la narrativa y la puesta en escena es imponente, brillante y rompe todos los dogmas impuestos por el sistema educativo y social, que te dictan como debe contarse una historia. Al narrarla de un modo discontinuo, avanzando y retrocediendo, sin previo aviso; para contarte cada detalle de la historia, aportando un nuevo enfoque a un género tradicional. Obligándote a prestar más atención, por saltarse la norma cronológica y hacer honor al título. Logrando capturar tu atención de forma muy temprana, que asegura una inmersión y empatización al instante y colosal. Involucrándote tanto mental como emocionalmente, de una manera muy personal. La hibridación de géneros es majestuosa, con una transición absolutamente impecable, que fusiona a la perfección: Comedia Funcional, Romance, Drama, Tragedia, Culinaria, Médica, Suspense, Psicológica, Personal y Cuotidiana. El ritmo del guion es sigilosamente potente, cumpliendo las necesidades de cada secuencia, amplificando la inmersión y empatización, satisfaciendo las del espectador, creando un viaje emocional, duro, visceral, sincero e íntimo.

La interpretación de Andrew Garfield y Florence Pugh es magistral, captando con gran precisión la esencia y matices del personaje, para transmitirlo de un modo tan puro y humano, que te identificas con ellos inmediatamente. Fortaleciendo y aumentando la inmersión y empatización. Demostrando que controlan la habilidad de transmitir el mensaje con el lenguaje no verbal. Hay diferencia entre conocer, controlar y dominar la habilidad. Solo existen dos actores que dominan esta habilidad: Rebecca Ferguson y Denzel Washington, con una presencia que llenan la pantalla sin abrir la boca. Son Los Dioses de la Interpretación.

Uno de los productores ejecutivos es Benedict Cumberbatch. La compositora es Bryce Dessner. El rodaje empezó en abril de 2023 en Reino Unido (principalmente en Londres). El hecho de contar la historia de un modo no lineal, afecto a la planificación del rodaje, en varios sectores (maquillaje, vestuario, etc.) Al parecer, que Benedict Cumberbatch financiará la película a través de su productora Sunny March, ayudó muchísimo a impulsar el proyecto. Andrew Garfield y Florence Pugh ya tenían química en la vida real, lo que contribuyó mucho con los personajes a nivel narrativo. Florence Pugh se afeitó (rapó) de verdad la cabeza, antes de avisar a nadie (eso se llama entrega). El personaje de Andrew Garfield le ayudó a trabajar la perdida y la emoción real. El maquillaje y el diseño de producción tuvieron que centrarse más, debido a los saltos temporales. El estreno en cines, en Estados Unidos, fue en octubre de 2024. El presupuesto, aunque no es oficial, es de entre 20 y 30 millones, y la recaudación si oficial es de 57 millones de dólares. Tuvo muy buena acogida en Cannes. John Crowley trabajó los saltos temporales como tres líneas temporales que convergen en la misma. Empezó en salas de cine especializadas y luego se expandió a las más amplias.

John Crowley ha creado un guion técnico visualmente llamativo y atractivo, inmersivo, elegante, que acompaña a la trama y ayuda a seguir y comprender mejor cada detalle de la historia. La dirección de actores es brutal, en sintonía con el entorno y una simbiosis perfecta.

En resumen, si quieres ver una historia sobre tomar las decisiones correctas en la vida, no te puedes perder: We live in time.     



Nacho Stars: 7,24 



Nacho Miret




Enlace Película: We live in time (Amazon Prime Video)


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