VIAJE EN EL TIEMPO EN EL ARTE - CRÍTICA MIDNIGHT IN PARIS


 Midnight in Paris es un film sensorial, de arte, sincero, directo, prometedor, esperanzador, ficción, educativo, didáctico, cómico, revelador, literario, pintor, cinematográfico, moralista, temporal, atrapante y mágico. La premisa del guion está dotada de una genuina y pasional fascinación por el arte, que resulta de lo más contagiosa, sobre todo para los que somos artistas. Respaldado por apariciones como Dalí, Buñuel, Degas y Picasso. Naciendo una inmersión y empatización tan colosalmente transitiva y sensorial, que te sumerges de lleno en el relato y te sientes parte viva de la historia. La ejecución de la narrativa y la puesta en escena, es tan artísticamente imponente y embelesadora, que consigue capturar tu atención de forma creativamente justificada. Creando una inmersión y empatización tan embriagadora, que te atrapa de un modo tan peculiar y artístico, que de manera exponencial te vas sumergiendo más en la historia. Sintiendo la magia como propia, escuchando la llamada del misterio; logrando que la intriga en esencia vaya creciendo progresivamente. Pero con pequeños retazos de ambas historias, sincronizadas con gran precisión, te demuestran la veracidad de la historia vivida por el protagonista. Logrando que te involucres tanto mental como emocionalmente, de un modo creativo y singular. La hibridación de géneros es gloriosa, con una transición absolutamente impecable, que fusiona a la perfección: Comedia Funcional, Ciencia Ficción, Romance, Suspense, Viajes en el tiempo, Arte, Personal, Reflexiva, Psicológica, Cuotidiana, Literaria y Moralista. El ritmo del guion es sigilosamente potente, cumpliendo las necesidades de cada secuencia, reforzando y amplificando la inmersión y empatización, satisfaciendo las de un espectador con ambiciones artísticas. Creando un viaje emocional, íntimo, mágico y creativamente artesanal.

La interpretación de Marion Cotillard, Corey Stoll y Owen Wilson es sensitivamente brutal, captando a la perfección la esencia y matices del personaje. Transmitiéndolo de un modo tan puro y empático, que te hace conectar instantáneamente con el personaje mejor. Fortaleciendo la inmersión y empatización.

Tom Hiddleston interpreta a F. Scott Fitzgerald, que, entre otras muchas obras maestras, escribió The Great Gatsby. Se rodó exclusivamente en París, en localizaciones muy representativas de distintos ámbitos del mundo del arte. El rodaje duró aproximadamente siete semanas. En algunos lugares, fue muy difícil rodar, como en el Palacio de Versalles, solo pudieron filmar con permiso, si usaban una pequeña cámara. La diseñadora de producción (Anne Seibel) tiene una nominación al Oscar. No hay decorados artificiales, todo es real. Woody Allen les dio total libertad a los actores para improvisar. Allen alabó el trabajo de Marion Cotillard y su habilidad carismática innata, haciendo interesante todo lo corriente. El presupuesto fue de 17 millones, y la recaudación de 56,9 millones, en Estados Unidos, 94,7 millones en los otros países y en conjunto a nivel mundial, 151,5 millones de dólares. Corey Stoll para interpretar a Ernest Hemingway, solo escuchó el discurso del escritor para replicar la voz. Marion Cotillard se centró en su fascinación por los artistas que necesitan soñar. Estuvo en el Festival de Cannes de 2011. Fue un éxito en taquilla y crítica. Gano el Oscar a mejor guion original y tuvo varias nominaciones en los Golden Globes.

Woody Allen ha creado un guion técnico visualmente llamativo de un modo muy subliminal, elegante, inmersivo, que acompaña a la trama y ayuda a seguir y comprender mucho mejor cada detalle de la historia. La dirección de actores es brillante, en sintonía con el entorno y con una simbiosis perfecta.

En resumen, si te gustan los viajes en el tiempo o eres artista como yo, no te puedes perder: Midnight in Paris.      



Nacho Stars: 7,44 



Nacho Miret  



Enlace Película: Midnight in Paris (Amazon Prime Video)


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