MUNDANAMENTE CUOTIDIANA - CRÍTICA BLUE MOON
Blue Moon es un film basado en hechos reales, que recuerda más a las conversaciones en el bar del pueblo en el que hay los clientes habituales que a la historia real. La premisa del guion está caracterizada por un sinfín de conversaciones intranscendentales e interminables, de forma continua. Con un semejante inevitable, a las populares charlas de limbo, en los bares de mala muerte del pueblo, donde solo hay cuatro gatos. Generando una leve inmersión y empatización pasajera. La ejecución de la narrativa y la puesta en escena está dotada de un trasfondo prometedor y potente, pero que se pierde en una superficie que roza incansablemente un efecto somnífero. Que no llega a ser del todo efectivo gracias a las interpretaciones de Margaret Qualley y Andrew Scott. Con un desarrollo narrativo que inicialmente consigue captar tu atención, pero con el avance de la historia y la excesiva duración de ciertos aspectos narrativos, se diluye, perdiendo un potencial prometedor. Dejando la inmer...