AMIGOS, SEXO, FIESTA Y DROGA - CRÍTICA CHICOS BUENOS
Good Boys
es un film con un guion sexual, burlesco, interesante, atrapante, sincero,
directo, cómico, divertido, gracioso, educativo, pero de manera diferente a la
habitual, moralista e infantil (porque los protagonistas son niños). Aunque
Seth Rogen, solamente es el productor, se puede apreciar demasiado claramente,
su característico humor, que solo un verdadero fan reconoce y en cuestión de
milésimas de segundo. Recurre humor picante, para intentar provocar la risa: Básicamente,
consiste de hacer reír a través de bromas y chistes relacionados con el sexo:
juegos de palabras, dobles sentidos, malos entendidos, imágenes explícitas, temas
sexuales, etc. Usa el humor chorra o absurdo (es lo mismo): Únicamente se
trata de hacer reír mediante chorradas y/o cosas absurdas; normalmente
demasiado simples y cuotidianas, pero con un enfoque mucho más cómico. Posee
algunos gags muy sutiles, que solo alguien con mucha experiencia (teórica y/o
práctica) en el terreno sexual, sabrá ver, si no no entenderás el chiste. Gran
parte de la gracia del guion, se basa, en el desconocimiento de los tres
protagonistas en el terreno sexual, y confunden, por ejemplo: las bolas anales
con unos nunchakus. El surrealismo va aumentando gradualmente. La introducción
te presenta de forma graciosa, divertida, cómica, sexual y personal a los tres
protagonistas principales (centrándose más en Max (Jacob Tremblay)), dejándote ver:
el comportamiento habitual, carácter, personalidad, mentalidad y estilo de vida
de cada uno de ellos. También te deja demasiado claro el tipo de película que
será y cuál es su género dominante. Ciertos detalles del guion son demasiado
predecibles. Recurre a la “metáfora” del Ángel y el demonio, utilizando a Thor
(Brady Noon) y Lucas (Keith L. Williams). Las circunstancias se van complicando
de forma leve, exponencialmente. Una gran parte del guion es sospechosamente
demasiado parecida a la de Superbad
(Greg Mottola, 2007); a medida que transcurre la historia, dicha parte se le
parece más y más, pero con niños en vez de adolescentes; es bastante evidente
según avanza el relato, porque algunas acciones, contratiempos, objetivos y
demás, son los mismos; incluso como y donde ocurren. La situación se pone
progresivamente más interesante y emocionante. Tiene un final feliz, cómico,
gracioso, divertido, amistoso, reconciliador, prospero, evolutivo, sexual,
sincero y directo.
La interpretación de
Jacob Tremblay es impecable, magnífica, agradecida, auténtica y que ayuda a que
todo el engranaje que hace que su personaje se mueva, funcione perfectamente.
Las interpretaciones de este tipo, son muy favorables para los guiones, porque
ayudan a que el espectador se sumerja de lleno en el relato que te están
contando, empatice con todos y cada uno de los que aparecen en la historia que
explican, incluyendo el suyo y todo fluya mucho mejor. Es decir, que este nivel
interpretativo que tiene Jacob Tremblay, es muy necesario en determinadas
películas en concreto, porque son las que hacen que el guion funciona mejor,
tenga más fuerza y eficacia en el espectador.
El film te transmite el
mensaje de que nunca te dejes influenciar por abusones, que lo único para lo que
sirven, es para reírse de la gente, sin ni siquiera saber de lo que hablan. Sé
tú mismo, no seas quien dicen que debes ser los otros. Todos tenemos secretos,
algunos peores que los de otros. Al crecer, se hacen nuevas amistades, más
acordes con tus gustos. A veces hay normas que se deben saltar, por un bien
mayor. En ciertas ocasiones, uno es capaz de los que haga falta, por conseguir
cumplir su objetivo principal. Habitualmente, cuando se es niño, las metas de la
vida son muy pobres y simples. La amistad es una de las cosas más importantes,
valiosas, fuertes, preciosas y necesarias del inmenso Universo, así que
cuídala, no la maltrates. Las cosas casi nunca salen como planeas, por eso
existen los imprevistos; prácticamente nunca los ves venir.
Gene Stupnitsky ha construido un guion técnico demasiado sistemático y
esquemático.
Nacho Stars: 6
Nacho Miret
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