LA DESPEDIDA DE THOMAS SHELBY - CRÍTICA PEAKY BLINDERS: THE IMMORTAL MAN
Peaky Blinders: the immortal man es un film oscuro, personal, psicológico, criminal, sincero, directo, educativo, didáctico, de cierre, revelador, estratégico y fiel. La premisa del guion está basada en contar el último capítulo de los Peaky Blinders, y cerrarla para siempre. Con un tono más oscuro y personal, otorgándole más potencia. Implementado el factor humano/emocional. Generando una contundente inmersión y empatización continua. La ejecución de la narrativa y la puesta en escena es una genialidad brutal. Ejerciendo de cierre de una épica historia y dejando descansar en paz a los Peaky Blinders. Aunque veo venir, que algún ejecutivo la utilizará de excusa para seguir la serie, pero es el FIN, no una continuación. Consigue capturar tu atención de forma muy temprana. Naciendo una colosal inmersión y empatización inmediata. Reforzado por un desarrollo narrativo que emplea un baile por el terreno psicológico y moral, de una manera brillante. Respaldada por unas estrategias dignas de Thomas Shelby. Asegurando y acelerando el progreso de conversión a un personaje propio dentro de la historia y la vivencia interna de la trama. Involucrándote tanto mental como emocionalmente, de un modo personal y psicológico. La hibridación de géneros es majestuosa, con una transición absolutamente impecable, fusionando con gran precisión: Drama Psicológico, Tragedia, Crimen, Cultural, Romance, Acción Alternativa, Suspense, Thriller, Comedia, Cotidiana, Estrategia, De Época, Personal, Oscura, Introspectiva y Reflexiva. El ritmo del guion es sutilmente potente, cumpliendo las necesidades de cada secuencia, incrementando y expandiendo la inmersión y empatización, satisfaciendo las necesidades del espectador. Para crear un viaje emocional, criminal y oscuro.
La interpretación de
Rebecca Ferguson y Cillian Murphy es jodidamente magistral. Captando y transmitiendo
a la perfección la esencia y matices del personaje, de un modo tan real y
profundo, que te identificas al instante con sus personajes. Amplificando y
reforzando la inmersión y empatización. La de Barry Keoghan es excelente.
Cillian Murphy también
produce la película. Tom Harper, Steven Knight y Cillian Murphy explicaron que
este proyecto no es volver por volver, es básicamente el cierre de la historia
de los Peaky Blinders, y que el resultado superó con creces la idea que tenía
Cillian Murphy. El 5 de diciembre del 2025, el rodaje ya había acabado, y fue
en Birmingham. Tuvieron problemas atmosféricos, se les puso a nevar de verdad. Para
prepararse el personaje, Cillian Murphy tuvo que estar meses preparándose tanto
mental como físicamente, para ser de nuevo Thomas Shelby, y confesó que la
experiencia fue como ponerse unos zapatos viejos. Los compositores son Antony
Genn y Martin Slattery, e hicieron una nueva versión del clásico Red Right
Hand. Al parecer, la pelea entre Cillian Murphy y Barry Keoghan, Keoghan acabó
con los nudillos destrozados. Hacía muchísimo frío, y como nevaba de verdad,
tuvieron que limpiar la nieve y luego reponerla. Se hizo promoción en pubs del
Reino Unido. Han traducido muy mal el nombre de Duke Shelby, no se llama Duque,
se llama Duke Shelby, se pronuncia Diuk, no Duque.
Tom Harper ha creado un
guion técnico visualmente llamativo y atractivo, inmersivo, que acompaña a la
trama de la historia y ayuda a seguir y comprender mucho mejor cada detalle de
la historia. La dirección de actores es sublime, en sintonía con el entorno y
una simbiosis perfecta.
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